Uno de los mayores problemas que
tiene la sociedad hoy en día es que se le hace demasiado caso a los imbéciles.
Prueba de ello es que tenemos al cargo de la potencia mundial número uno al que
probablemente sea el mayor imbécil que ha llegado nunca a ese cargo. Y eso se
debe a dos cosas: la primera es que el individuo común, al sentirse
discriminado por algo que generalmente suele ser una opinión ajena, tiende a
querer contraatacar en lugar de darse cuenta de que con ello está entrando en
el juego de esa persona que muy probablemente, si ha formulado una opinión
objetivamente ofensiva, ha sido para captar la atención de necios como ese. Un
buen ejemplo de ello serían los hombres que se sienten ofendidos por las
críticas al sector masculino generalizado por algunas feministas radicales que
hay en internet. Más allá de lo que opines de lo que algunas de ellas digan, si
no te sientes representado por ello, no te des por aludido sólo por tu género.
Y del mismo modo, en el sexo contrario, se dan a menudo casos como, por
ejemplo, que una chica se haga una fotografía en protesta a los cánones de
belleza actuales diciendo que se siente preciosa. Personalmente opino que una
persona que necesita reafirmar en internet que su culto al cuerpo no depende de
los cánones dictados por un sector de la sociedad no tiene un problema con la
sociedad: tiene un problema de inseguridad. No digo que no pueda sentirse bonita
a pesar de tener un cuerpo fuera de los cánones, nada me parece mejor, pero el
hecho de que lo reivindiques a internet apoya la filosofía del culto al cuerpo,
aunque no sea la estándar, y eso ya es algo negativo por el mero hecho de que
casi siempre habrá alguien con peor cuerpo que tú. En resumen, estás
fortaleciendo aquello contra lo que luchas con el mero hecho de responderle en
su mismo campo. Y eso es lo que pasa también por ejemplo con la industria del
cine. Recientemente se estrenó The Emoji Movie. Todo el mundo estaba convencido
de que la película sería un desastre y, efectivamente, lo fue. Y sin embargo ha
sido un éxito en taquilla. ¿Por qué? Porque es muy obvio que, obviando el
sector que la verá porque ignora que es mala, existe un sector más notorio que
la ve sólo por el hecho de “reírse de lo mala que es”, que sería la segunda
razón por la que prestamos demasiada atención a los imbéciles ilustres de
nuestra sociedad. Una excusa que muchos consideran válida son las que financian
proyectos de mierda pura como estos y dan paso a muchos más como podría ser
toda la filmografía de Adam Sandler (cuyos espectadores pecan del mismo
comportamiento), para quejarnos luego de que la industria del cine está “muerta”.
Al final, todo se reduce a ser los niños que votamos de delegado de clase al
niño más cretino para hacer la gracia para luego quejarnos de que ese niño no
cumple ninguna de sus funciones como delegado. Asimismo, ¿por qué existen
personajes en nuestro país como Eduardo Inda u Álvaro Ojeda? Porque les
prestamos la atención que tan desesperadamente buscan. En mi vida he visto un
vídeo de Álvaro Ojeda y sé todo lo que hay que saber sobre su contenido sin ni
siquiera quererlo, y ya me da igual citarle aquí porque el daño ya está hecho.
Dentro de cinco años nadie le recordará y habrá otro idiota aún mayor ocupando
su lugar. Del mismo modo que el caso que se dio hace varios meses del autobús
de Hazte Oír que circuló por las calles de Madrid, creo, con un mensaje que
atacaba al colectivo transgénero con el mensaje “Los niños tienen pene, las
niñas vulva” o algo así. Muchos vieron ahí, no faltos de razón, una ofensa
imperdonable a ese colectivo que no ha hecho daño a nadie y que sólo busca su
lugar en la sociedad. Un mensaje que hay que censurar. ¿Qué vi, por ejemplo,
yo? Una llamada de atención muy desesperada. Y un montón de gente en internet
complaciéndola. Así pues, hace poco iniciaron otra campaña en un hidroavión o
vete a saber qué. La cuestión es, ¿habría habido una segunda campaña si nadie
hubiera comentado eso y simplemente lo hubiera dejado suceder como se tolera a
un niño que se dedica a insultar a gente por internet dando evidencia de su
propio patetismo? No nos engañemos, no nos enfrentamos a una ley mordaza. No
nos enfrentamos a la llegada al poder del fascismo ni nada que se le compare.
Nos enfrentamos a gente a la que le permitimos existir en nuestras vidas con el
mero acto de prestarles atención en masa para quejarnos luego de que existan
cuando su existencia no es culpa de nadie más que de nosotros mismos. Y lo peor
es que esto no se me ha ocurrido a mí. Ignorar a los idiotas que buscan llamar
la atención con actos de patetismo intencionado no es una corriente de
pensamiento nueva. Maldita sea, el mismo refranero popular nos obsequia con la
frase “a palabras necias, oídos sordos”. ¿Qué quiere decir eso? Que todas las
personas que leerán esto (pocas, me imagino) ya lo saben. Y, sin embargo,
deciden ignorarlo y seguir alimentando el ego de todas estas entidades que son
claramente dañinas por el mero motivo de que nosotros se lo permitimos. Incluso
la serie animada de los noventa The Critic nos lo decía bien claro: “Si la
película es una mierda, simplemente no vayáis a verla”. Y para ese entonces ni
siquiera había internet para dar toda la fama que se les da a estas
personalidades hoy en día. Pero, como ya he dicho, todos sabemos esto y preferimos
ignorarlo, así que visto lo visto, cesaré aquí de expresar mi opinión, puesto
que, la lea mucha o poca gente, todos decidirán ignorarla a la corta o a la
larga. Saludos.
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