miércoles, 25 de diciembre de 2013

Impotente

Ella está mal. Lo sé yo y lo sabe todo aquel con el que haya hablado hoy. Sin embargo, algunos pueden hacer algo por ella. Yo no. Yo estoy condenado a la impotencia de tener que permanecer tras una pantalla. Porque ella está lejos y no puedo alcanzarla con sólo proponérmelo. Y mientras ella sufre, se angustia, se deprime, yo sólo soy capaz de hablarle, sin poder estar a su lado. Sin poder abrazarla, sin poder sentir en mí su tersa piel, su suave pelo, sus labios dulces e inocentes. Y sobre todo, sin sentir que su ánimo se recompone gracias a mí. Porque yo estoy limitado a estar oculto tras esa maldita pantalla que nos une, pero que también nos separa. La busco en ese aparato y, sin embargo, aunque la encuentre, no puedo palparla, ni sentirla, ni limpiar las lágrimas que bañan sus mejillas enrojecidas. Sus ojos húmedos se postrarían en los míos y viceversa, y entonces yo sería feliz, mi alma estaría llena. Tal vez no siempre sería la solución a sus problemas, pero sería feliz sabiendo que yo estoy allí para hacérselos olvidar, aunque sea un poco. La abrazaría por detrás, cubriendo su espalda con mi pecho, pondría mi cabeza al lado de la suya, rozando nuestras mejillas. Y ese sería el momento más feliz de mi vida. Pero está esa maldita pantalla, que nos une, pero a la vez nos separa. Esa pantalla que quisiera atravesar para saltarle encima y abrazarla durante horas y horas, tal vez hasta quedar dormido. Abrazarla. Sería lo que más feliz me haría en este mundo. Sentir su cuerpo presionándose contra el mío mientras yo me contendría para no estallar en sollozos por la felicidad que en ese momento me explotaría en el pecho como por un deseo cumplido al fin. Eso que tanto ansío estaría al fin en mis manos, y agradecería a Dios, a Alá, al Karma, al destino o a lo que fuera ese momento durante toda la eternidad. Tal vez moriría pensando en ese como uno de los momentos más felices de mi vida. Y sin embargo, no puedo. Y sólo puedo estar aquí sentado como un tonto, porque ella no está conmigo ni yo puedo estar con ella. Y eso me hace sentir como una puta mierda, como un inútil.
En resumen, me hace sentir impotente.

No hay comentarios:

Publicar un comentario