¿Qué has dicho?
Mary ha muerto
¿Y cómo ha muerto Mary?
Murió de leucemia.
El cáncer mató a su madre. Luego la mató a ella.
Mary murió sola. Su padre nunca le hizo el caso que merecía. Su novio nunca pudo visitarla, pues estaba muy lejos. Su mejor amiga la traicionó con su egoísmo y la abandonó. Su mejor amigo la fue olvidando con el tiempo, sin darse cuenta. Su madre, como ya sabemos, murió. El resto de sus amistades la dejaron de lado porque no encajaba con ellos.
Su corazón dejo de latir antes de que ella muriera.
A nadie le importó. Sin embargo, a todos nos afectó. El recuerdo que tenemos de ella es frágil y se torna oscuro y melancólico al saber que ella nos dejó sin una oportunidad para decirnos adiós.
Ella luchó contra su eterna soledad, contra la timidez que la encerraba, contra su duradera anemia, contra sus alergias y malestares usuales, contra sus médicos y sus 'pastillas de la felicidad', contra la falta de tiempo, contra la degeneración de su cuerpo y de su mente...
La leucemia fue la que ganó la guerra. Ninguna de esas otras cosas pudo acabar con ella. Pero no pudo derrotar al nuevo enemigo, porque no estaba lista para él. Ya no lo estaba para nada.
La enfermedad que acabó con su vida le dio experiencia, como todos los otros males. A pesar de eso, no le dio tiempo a aprovechar esa experiencia. En lugar de eso, le dio una caja de madera a medida, un nicho lleno de telarañas y un "Que en Paz Descanse" en un pedazo de mármol. Y a nadie le importó una mierda lo que a la desafortunada Mary le pasó a lo largo de sus extraños dieciséis años de vida ni el fin de estos.
A nadie excepto a mí, a él y a ella. Ella sintió que lo que le hizo estuvo mal. No ha aprendido la lección, sólo se echa la culpa porque se siente culpable de haberla dejado sola. Él la lloró durante mucho tiempo y se preguntó por qué no aprovechó más el tiempo que estuvo con ella o la trató mejor. Y yo... Sólo me sentí desolado, lamenté su pérdida después de una vida enfrentándose al mundo con una ala rota y escribí unas pequeñas memorias sobre ella.
Y, a pesar de esto, todos tardamos demasiado en saberlo. Y, ahora, lo pagamos con un amargo remordimiento.
Porque Mary está muerta, ¿sabes?
¿Qué has dicho?
Mary ha muerto
¿Y cómo ha muerto Mary?
Murió de leucemia.
El cáncer mató a su madre. Luego la mató a ella.
La próxima vez, te lo pensarás dos veces a la hora de abandonar a alguien y a cuestionarte por qué usas razones viejas y olvidadas para acrecentar la verdadera razón por la que quieres hacerlo. La próxima vez, no serás tan egoísta. Pensarás en el bien de los demás antes que en el tuyo.
O quizás no.
La próxima vez, te acordarás de ella cuando trates mal a la persona que ocupará su lugar, si es que vuelve a haber otra. Valorarás que esté junto a ti y no lejos. Temerás por su abandono y te preguntarás por qué y qué habría hecho ella. El amor de tu vida que murió.
La próxima vez... Intentaré ser mejor persona, estar más junto a la gente y no esperar a que mueran para pensar que no apoyé lo suficiente a esa persona. Aprenderé de cada error grabándomelo a fuego en la cabeza.
Todos los que saben qué parte les correspondió, nunca olvidarán a Mary, porque olvidarla sería olvidar valiosas lecciones que les ayudarán a valorar a sus semejantes. A sus mejores amigos y a sus parejas. Y, sobre todo, hacerles desear haberlo aprendido antes para que todo hubiera sido mejor. Ellos no se habrían peleado ni se hubieran separado para saber mucho después que todo terminó con la muerte de Mary.
Porque Mary está muerta, ¿sabes?
¿Qué has dicho?
Mary ha muerto
¿Y cómo ha muerto Mary?
¿Acaso te importa? La dejaste de lado, ¿recuerdas? Ni siquiera mereces que te lo cuente.
Tampoco tú lo mereces si es por eso.
Nadie lo merece. Debimos haber estado más junto a ella. Tal vez entonces mereceríamos estar con ella. Dulce, dulce Mary. Descansa en paz. Que Yahvé y Alá te abran las puertas del cielo. Que Krisna y Buda te concedan reencarnarte en una mariposa.
Que el enterrador te dé buena tumba, querida y pobre Mary.
Hasta siempre.
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