Había una vez, un chico y una chica que estaban enamorados, pero vivían encerrados en dos habitaciones distintas y no podían salir para verse. El chico estaba tan angustiado que Dios le concedió un deseo. Su deseo fue poder ver a la chica y hacer que fuera feliz. Y Dios convirtió al chico en llave y abrió la puerta de la chica.
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