domingo, 29 de diciembre de 2013

La cápsula del tiempo

Muchas veces, en nuestra vida, nos encontramos con algo perteneciente a nuestro pasado, que hacía mucho que no veíamos, que hicimos o vimos hace mucho tiempo. Eso siempre nos trae ese sentimiento de recuerdo y de nostalgia. Un sentimiento mágico que por un momento nos hace viajar en el tiempo, haciéndonos ver como fuimos en el pasado, ya sea hace unos años, en nuestra adolescencia, en nuestra tierna infancia, etc. Algunas veces, guardamos esas cosas en algún sitio, ya sea para olvidarlas o por dejarlas en algún sitio. Y allí permanecen, como una cápsula del tiempo esperando a ser abierta por nuestro yo del futuro para evaluar al yo pasado y recordar lo que en ese entonces éramos. Nuestra memoria, por supuesto, nunca es fiable, pues no es capaz de almacenar o, mejor dicho, de recordarnos toda la información de esos tiempos, sino una parte que nuestra memoria selecciona para hacernos recordar ese momento. En varios casos, esos recuerdos pueden ser embarazosos y pueden hacernos querer desechar esa parte de nuestra vida. Sin embargo, el hecho de recuperar esa parte nuestra nos hace ver lo bueno de esos tiempos, las cosas buenas que hicimos y que nos hubiera gustado recordar y que queremos conservar para, en un futuro, poder ver eso que hicimos y adoramos. Sin embargo, no todo lo que haya ahí tiene que ser bueno, por supuesto, pero de lo malo ya nos acordamos, ¿no es así? Arte, opiniones, textos, grabaciones, todo nos recuerda a otros tiempos, a tiempos mejores, pero no sólo eso… Es una parte de nosotros que no recordábamos. Que creíamos mucho peor. Y nos hace sentir bien.

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